Actualmente, San Francisco debe contratar y presupuestar un número mínimo de agentes de policía, independientemente de si son necesarios o no. Esta medida elimina ese requisito y nos permite presupuestar en función de las necesidades de la población. Esto significa que la ciudad puede realizar cambios en la plantilla policial para aumentar los recursos destinados a trabajadores sociales y atención a la salud mental.