Es cierto que los bonos son una forma regresiva de recaudar fondos que endeudan al público y obligan a Wall Street a gestionar nuestra democracia, y preferiríamos que las escuelas estuvieran totalmente financiadas. Sin embargo, nuestras comunidades han sufrido durante mucho tiempo normas fiscales injustas que favorecen a millonarios, multimillonarios y grandes corporaciones. Por eso apoyamos impuestos justos y equitativos, para presupuestos que garanticen de manera total y confiable que nuestros hijos heredarán una educación pública y unos servicios públicos de calidad, sin importar cómo sean o de dónde vengan. Mientras tanto, debemos asegurarnos de que nuestras comunidades tengan acceso a los recursos que necesitan, y este bono es un paso necesario para lograrlo.