Los servicios de San Anselmo continuarían recibiendo fondos a través de este impuesto parcelario.
Es cierto que se trata de una forma regresiva de recaudar fondos y preferiríamos que los servicios se financiaran en su totalidad. Sin embargo, nuestras comunidades han sufrido durante mucho tiempo normas fiscales injustas que favorecen a millonarios, multimillonarios y grandes corporaciones. Por eso apoyamos impuestos justos y equitativos, para presupuestos que garanticen de manera total y confiable que nuestros hijos heredarán una educación pública y unos servicios públicos de calidad, sin importar su apariencia o de dónde vengan. Mientras tanto, debemos asegurarnos de que nuestras comunidades tengan acceso a los recursos que necesitan, y este impuesto a las ventas es un paso necesario para lograrlo.